Se llama Pablo, tiene 34 años y
es montador de vídeo. Hasta esta mañana era empleado de Telemadrid. De lo que
quedaba de ella. Y ha formado parte del encierro, de un encierro que dejaba a
la cadena en negro durante varias semanas. Hoy han recibido un burofax a las
nueve de la mañana. Un burofax sin rostro, cargado de injusticias y que deja a
825 personas en la calle. Simplemente por motivos ideológicos. Su sobrina, Lucía, de nueve años, le esperaba en la puerta. Se abrazaba a su madre y lloraba. No
ha parado de hacerlo hasta que su tío no ha salido. “Es su tío favorito” me
dice su madre. Ella se llama Rosana.
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| Pablo y Lucía |
Desde su página web cuentan en
que ha consistido toda esta estafa: “Entre 2003 y 2011 se ha duplicado el
número de directivos hasta llegar a 46. Todos ganan sueldos millonarios y
superiores a los cobrados por Rajoy e Ignacio González, el hoy presidente de la
Comunidad de Madrid. Rajoy cobra 78.000 euros anuales, la mitad que el director
general de Telemadrid cuyo sueldo asciende a 170.000 euros anuales. El
subdirector de la cadena gana 136.000 euros, el director de informativos
ingresa 128.000 euros, el director de antena cobra 126.000 euros, el director
de estudios y estrategias percibe 123.000 euros. Por su parte, el sueldo de
Esperanza Aguirre era de 108.000 euros (…).La cadena facturaba 64 millones de
euros por publicidad en
2003, y en 2012 se ha
reducido a 23 millones de euros.
En los mismos años, la deuda se ha
triplicado. ¿Por qué siguen cobrando semejantes sueldos si su gestión ha
sido una autentica mierda? ”
Otro compañero me cuenta que en
el envío de esos burofax han tenido que gastarse más de 50.000 euros. Una
paradoja más de la gestión de la televisión de los madrileños, que ya, ni es
televisión, ni de los madrileños ni nada que se le parezca. Su dignidad, su
lucha me han puesto la piel de gallina y me han hecho un nudo en la garganta.
Cuando a las injusticias se les pone cara, se convierten en dramas. Dejan de
ser algo abstracto. Esta misma mañana, un cámara acudía a su puesto de trabajo.
Los empleados de seguridad no le han dejado pasar. Le habían despedido. Una
carta y media vuelta, esta concretamente:
Van a seguir luchando, todavía mantienen la “esperanza”. La buena, la de verdad. Esperanza porque algún juez sin miedo y con valores les dé la razón. Yo, como espectadora, madrileña y periodista en paro sólo puedo darles las gracias. A Pablo, Rosana, Lucía y a todos los demás. A su dignidad, a su fuerza y a su compromiso. Eso sí es Telemadrid.
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Muchas gracias por tu apoyo. Yo soy otro más de esos despedidos por la espalda en el día de hoy por obra de estos indecentes que se sientan en sus poltronas de poder. Y no puedo estar más de acuerdo en que VENCEREMOS. Gracias.
ResponderEliminarGracias a vosotros. Lo poco que puedo hacer es contarlo, ponerle nombre. Es mi forma de apoyaros. Nos veremos en las calles. Seguro :)
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